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YOLO

Escrito el 13 de diciembre de 2013. Tantas cosas que decir y tan poco papel. Tantas cosas por hacer y tan poco tiempo. Tantas cosas por creer y tan pocos argumentos. Sobran las palabras cuando son los actos lo que dicen todo. Hablemos de esa forma en la que sin decirnos nada, nos demostramos todo. Ahorrémonos la discusión y vamos a la acción. Mañana no sabemos que pasará, pero hoy estamos aquí y hay que aprovechar que nos tenemos. Dejemos de ocultar eso que sentimos. Dejemos de fingir que sin el otro todo es lo mismo. ¿Para qué parar algo que se puede disfrutar? ¿Para qué parar algo que nos hace sentir bien sin necesidad de nada más?

Momentos mágicos

Escrito el 10 de diciembre de 2013 Ella tuvo que dejar sus sentimientos a un lado para ser fuerte con él y darse el valor que merecía. Él estuvo a punto de perderla por siempre, pero por cosas de Dios, se dio cuenta de todo lo que ella valía, y que su vida no iba a ser igual sin ella. Él volvió a su lado, estaba decidido por recuperar lo que tenían. Todo volvía a ser igual, él la seguía mirando de la forma que ella tanto amaba, y ella le respondía con la misma mirada. Esa mirada donde mostraban sus miedos, sus deseos, sus esperanzas y todo su amor. Sus juegos regresaban, esos juegos de niños que ellos tanto disfrutaban. Entre sus abrazos, sus besos y sus caricias se decían lo mucho que se necesitaban y se demostraban lo mucho que se completaban. Esos momentos volvían otra vez, esos momentos que hacían su relación perfecta, esos momentos que ellos tanto amaban estar con el otro, esos momentos que eran solo de ellos, esos momentos en su mundo de dos, esos momentos mágico...

La última esperanza

Escrito el 5 de diciembre de 2013 Él pensaba que ya todo estaba perdido. Ella por su lado tratando de seguir adelante, pero con la esperanza de que él se acercara. Les dolía recordar todo lo vivido, muchos recuerdos perfectos,  y sólo uno mal sabor por aquello. Basto con verse a los ojos otra vez, sus miradas aún se conectaban, sus abrazos seguían siendo igual de cálidos, sus juegos igual de divertidos. Ellos mismos podían sentir todo lo que se necesitaban y se completaban. Ninguno estaba dispuesto a dejar ir al otro, ninguno quería separarse del otro. Él haría lo posible para volver a recuperarla, y ella en tratar de que las cosas no se complicarán. Y aunque sabían que sería difícil volver a lo que tenían, decidieron no bajar la cabeza y mover sus cartas. Su amor estaba destinado a pasar por todos los obstáculos, donde ellos, juntos, se hacían más fuertes, y donde dejaban todo a manos de Dios, para que Él fuera el que los guia...